Si viese
Que su mujer
No venía a casa
Del sanatorio de tubercolosos
(En el bosque de Barnova),
Mitru el de Paltinea
Empezó a escribir
Que él
No se las apaña
Con los niños
Que piden
Hatu hijo de Grauroaia era maquinista
Y nunca acababa su turno
(doce horas de cada veinticuatro)
Con las manos vacías:
Traía a la espalda
De la estación
Algunos enganches de
En particular, Trica Talalau
(Al que le faltaba un ojo
Y por ello se le llamaba
El tuerto de Talalau)
Era un buen hombre.
En verano trabajaba como jornalero
Donde podía
Para dar de comer a la
Egyszer, mikor senki sem bukott meg érettségin, a fiuk azonnal mentek katonának. Ott, a mindenféle emberek, csavargók részegesek figyeltek amíg az újonnan érkezetteket beszállásolták. Utána válogatás
Si viese
Que su mujer
No venía a casa
Del sanatorio de tubercolosos
(En el bosque de Barnova),
Mitru el de Paltinea
Empezó a escribir
Que él
No se las apaña
Con los niños
Que piden
Las marcianas de verdad,
Es decir, buenas, como se suele decir,
Tienen las mejillas verdes.
Las mujeres pálidas se empolvan
con sustancias fosforescentes
Así puede que atraigan las
Hatu hijo de Grauroaia era maquinista
Y nunca acababa su turno
(doce horas de cada veinticuatro)
Con las manos vacías:
Traía a la espalda
De la estación
Algunos enganches de
En particular, Trica Talalau
(Al que le faltaba un ojo
Y por ello se le llamaba
El tuerto de Talalau)
Era un buen hombre.
En verano trabajaba como jornalero
Donde podía
Para dar de comer a la
Toma mamaliga con sal,
Con madre,
Pajarita-pollo
(Decía la lechuza,
La medianoche,
Lița la Flor)
Lárgate,
Puede que tengas que cantar
En el bosque
O donde sea
Que quieras
¡Sólo tú!
Pero
El general Trifan Tanase
(TT lo llamábamos nosotros,
la soldadesca,
claro, en ausencia)
a las tres de la madrugada
empezó a revolverse
en su cama,
girando de un lado,
y del otro.
Su mal era
Costache el Tormenta
en su juventud, temido ladrón de caballos
no quería ver al cura
(no quería ir al infierno).
Ni por Ayuno,
ni por el Bautizo
el padre Giurgesteanu
le visitaba.
Cuando
Ladrones de pueblo
Te enteraste, mujer, oye
De que a Barabula
Le hurtaron anoche
Las vacas del establo
De que a Carnu, el de Radoaie,
Le hurtaron el cerdo,
Y a Mitica, el de Bostacoaie,
La
La estación del cura Carafotea
Presto pasaba el tren correo
Rozando el pueblo invadido de lodo;
No había siquiera bus
Y a falta de algo mejor
Los campesinos iban a Feria
A pie o en