el mundo se ha abreviado
la prisa para que todo suceda más veloz abrevió
todo y todos se van abreviando
es así que la comunicación más veloz y abreviada, incomunica
porque carece
y así apretando el puño gritas…
gritas por la impotencia, por la soledad frente a un mundo que te juzga
un mundo que sin saber quién sos ni quienes son
con tan pocos datos del
en ese andar tan agachados en el sigiloso mundo bajo de las sombras
que casi curvan el alma, que hasta las costillas se lastiman contra las piedras
en ese andar, saben que a pesar
otra vez el peso del mundo me aniquila
siento cimbrar mi eje, me desorienta, la angustia socava
hay grietas en mis galerías, otra vez la leguleya presiona por entrar
será que estoy
ay con esta puta vida
vida extraña que desorienta destino, dios, universo y a mi
vida intensa con demasiadas encrucijadas, salvaje, arrogante, enamorada
y hasta en momentos, una hembra
trato de juntar partes, las mías
no puedo, se me disuelven en las manos
están muy pisadas, rotas, se hacen polvo
trato y no puedo
la que alcanzo a arrimar me la vuelven a arrancar y la
en este momento en el que el peso del mundo me agobia
donde los pájaros se han mudado a ramas más altas
y de allá a lo lejos, quietos, en silencio me miran
donde me ha arrancado las ganas
estallo mi puño contra la boca del mundo
quiero que hable
que hable del hambre y la miseria
del hombre que hable, de la indiferencia
quiero escuchar su voz, que grite, que se
es difícil ver y creer lo que queda cuando se disipa la niebla
ver todos esos pedazos esparcidos
pisoteados algunos, enterrados en el fango otros
y otros y otros más hechos polvo o añico,
¿quién se acordará de mí
cuando la alforja se cierre
cuando el agua deje el río
y sea sólo cauce, piedra y arena?
(gusanos almorzándome)
¿de cuántos ya me olvidé?
¿es al fin
un afán inexplicable de desarmarme
de volver al silencio
a la quietud de los actos
me corroe, me amordaza
cuenta me doy
el miedo me paraliza
cada movimiento, es un daño
un error
reposa la tarde sobre el horizonte
el sol apaciguado está
el otoño deja escapar algunas brisas cálidas
los nardos se mecen con lentitud
mi mirada se desliza lentamente
y el goce me
cual hechizo, los lobos
miran su luna
redonda, blanca, pura
y aúllan
aúllan, lloran, recuerdan, convocan
y extrañan
extrañan enormemente, quizás, un amor,
mucho tiempo llevo arrastrando el cajón
a veces sin pensar
sólo habito, costumbre
otras, dándome cuenta
que es cuando más duele
cuando más pesa
deambulo como un nómade
paria de
tengo la mirada blanda
como un hueso de algodón
como una nube blanca
…me asusta el espejo
mucho me asusta…
hay en él un ser desconocido que miedo me da
su mirada tiene el filo del
escribirte una carta de amor quería, mas no puedo. no por no amarte, sino porque está seco el árbol que no regué; el de la vida, el de la tuya y la mía juntos. lo que sembramos y fue
mi madre y mi padre
sentados uno junto a otro
en dos sillones blancos
en el centro
quizás, ya era presagio
presunción, altanero ego
en el centro, decía
en el centro de la foto,
con la cabeza partida
aplastado como el cardo pisado por un ciego caballo
con los ojos latiendo cual huevos recién hervidos
la sien a punto de explotar
con la visión en sombra por el mismo
oscuros pájaros
revolotean mi sangre
hoy está fuerte, fuerte
mi flaca y negra amiga
insiste
con su sonrisa impávida, insiste
lentamente afila su guadaña
hoy tiene hambre de mi
tengo el rostro
encerrado entre líneas
la tensión del mundo
del universo
del SER humano
¡toda la tensión de la humanidad a la deriva
lo encierra!
tengo el rostro hundido
en
¿podré soltar estos pájaros oprimidos
levantar los párpados y gritar
¡gritar!: -¡no sufras!-
cuando los corazones están laxos
y sordo se encuentra el mundo?
¿podré soltarlos
cuando cae la luna de a pedazos
a nosotros, los lobos
los esteparios guerreros de la noche
los sedientos de sangre
los hambrientos
los que asechan con sigilo
temible vencedores