No había pasado más de un minuto cuando ella dijo: -¡No! –Como a los tres minutos, tiempo más o menos estimativo, él insistió: -Mira, no lo tomes tan a la tremenda, es por unos días. Si queres
Llora la luz con melancolía y tristeza por entre los vidrios opacos y sucios de una ventana que se aburre en medio de uno de los muros. La mesa en el centro del cuarto, la silla y él sentado. La
\"Las olas arreciaban contra la barcaza, parecía que las aguas estaban ensañadas, un faro los miraba desde lejos y las gaviotas se escondían temerosas (... -mamá dice que debo portarme bien y
En la espesura de la nada, en ese casi que se desborda y aprieta y todo parece extenso y el olor no existe y el hacer es un siempre no hacerse, un deshacer haciendo y lo ambiguo es un
“ ...-¡Ay, con estos pelos, como molestan! -...y la luna se esconde dentro del aljibe, la abuela tenía razón, no me mentía, ¡no me mentía! –Desde acá, se la ve hermosa; es tímida, porque apenas
Manzanas verdes de sus ramas cuelgan,
un pájaro que sobrevuela del aire cuelga
y cuelga un puente sobre el río Hou
y un beso de mi boca
y de la espera la tuya con ansiedad.
Cuelga sobre la
(... oh! si esta lluvia cesara, podría quitarme la tristeza de extrañarte, así, mucho, como te extraño y salir de este lodo melancólico y caminar hasta el quiosco para comprar el diario. -¿sabes?,
después de la puerta, la escalera, el portón, la vereda y la calle
después de ese mundo poblado de infinitos, la mar cargada de barcazas, quizás amarillas, quizás rojas, azules y sus
un salto largo poblado de sueños estás por dar, subirte a la calle de la despedida e ir hacia el norte, allá a la derecha de donde nace un sol de colores insospechados, donde te espera el
“Desperté con la muerte atrapada entre las manos,
quizás el tiempo se ancló a mitad de mañana,
antes que la sombra desapareciera bajo los pies.”
El aire fresco me vio cruzar la
Quítame ese olor a espera,
a sombra,
a frío y muerte
que me martiriza el alma.
Quítame esos sonidos lastimosos
que me mantienen ausente,
abridme el pecho,
que vuelen los versos,
que el
(... no creo ya en esta prisa,
esta vorágine de ser
ni aquella sangre que todo lo revoluciona y se dispara por mis venas
ni en esta sed inacabable,
esa ansiedad del no regreso,
ese ir
Buscó con desespero, entre los esqueletos, algunos ojos que lo miraran, algún indicio, algo que dijera, que indicara que estaba vivo. Pero nada, todos vacíos.
Y en la noche, esperó la
Alguna vez, un unicornio blanco, más blanco que el blanco frío del polo, corría desesperado por el azul del bosque. Era perseguido por los temerarios cazadores de los cuernos largos, los
Calla, quiero escuchar,
rompe el sonido el filo del cristal
y esa lluvia silenciosa
se estrella en los infinitos ojos tristes de los pájaros.
Calla, calla, quiero escuchar.
Duerme el
Quiero el regreso,
volver sin fusil,
volver desarmado de historia,
amapolas de vidrio y tazas de té.
Es tiempo de retornar a las mejillas ásperas del viento,
a la arena entre los
Si la piel retomara la memoria,
la memoria de piel y pájaro,
la caverna ancestral,
los huesos milenarios…
Si palpitara en ella
la lagrima, el acústico eco cavernario
y recorriera en los
Todo un incendio de pájaros me parte los ojos y lloro.
La miseria y la muerte se ensañaron con la puerta de mi casa,
la derribaron y te llevaron.
Te llevaron dejando tu cuerpo, vacío, dormido en
En esa espalda de brumas donde el peso del universo descansa, donde la voz recorre ilimitada las distancias y trae los gritos cavernarios arrancados a las piedras, arrancados en el primogénito
¡Prunas agrias!
¡Prunas agrias!
Como lágrimas de sangre
caen las ciruelas
golpeando el pecho,
tierra de ardores y símbolos.
Una naranja amarga,
más amarga que hiel de hiena
vomita
un estallido de barriles vacíos sucedió en mis entrañas
un crepúsculo aburrido asomó por mis ojos
acusando un horizonte finito de mentiras
se me arrugó el pecho
y putié por
Algo apretó mi estómago
y un retumbar de sórdidos caballos
avasalló mis trincheras.
¿Qué pasó entre tu boca y mi espalda?
¿Qué saetas dieron en el centro
de un universo silencioso que
“La calle está callada
sólo retumba el silencio en su boca”
David agoniza,
Goliat, ya es universo viejo.
Nadie lo sabía,
pero todos buscaron ser, ese día,
un David, un Goliat para