(cuento breve)
veo el agua mansa, transparente, como un inmóvil cristal hipnotizado
hay una belleza extraña, quizás un poco tétrica
desde el fondo me miran sus ojos azules, tan apacibles
yace sobre la mesa
la inocencia lúgubre del cenicero
con todo el rastro de la angustia
las colillas aplastadas contra su boca abierta
delata con cuanta fuerza
quisieron matarla
deshueso el aire de mi día
quedo expuesto/indefenso
me allano al silencio/al recato
conservo en la boca
un gusto inconfundible a mierda
he tragado barro y masticado piedras
hoy
la noche y yo comulgamos el mismo insomnio
ella camina afuera como un zombi,
fría cual ciudad herida
yo la contemplo con cierto frenesí
los dos sabemos que alguien acecha
y
(una leve sonrisa suya
alcanzó
para humedecer la tarde
en mí florecieron a horcajadas
infinitas amapolas de cristal
fui feliz
sentí que la amaba)
vino la noche
la noche más
resuelvo poetas
asirme a este hálito de vida
agitado respiro de colibrí
a este hilo de plata
el de la araña de cristal
que entreteje mis venas
asirme a las espinas de la palabra
por
con sus ojos de luna
con un andar de nostálgia
deambulaba en el bosque
entre hojas secas y el aire fresco
con cierta melancolía
recordaba su cabello de rizos dorados
su cuerpo
podremos amiga mía quitarle a la noche los pedazos de piel que nos arrancó?
podremos juntar las lágrimas que deambulan en las sombras y llorarnos por última vez?
dejar el dolor en aquel
arrancar quiero mi rostro de esta pared de gente
muchedumbre, piara
caminar solo por la vereda angosta al costado de la lluvia
ser un pájaro distraído
y en el horizonte confundirme de
esta noche otra vez
se juntan los poetas a mentirse
a soltar las almas
que están apretadas entre las letras
todos se desnudan
llorando mares de tristeza
de impotencia
esta
he caminado la cocina de la casa de mis padres
el living, el comedor
me senté en su sillón
hace tiempo que no lo usa
la muerte lo quitó
…vaya a saber dónde se sienta ahora
me senté,
he pasado la noche por el medio
traspasé sus entrañas
sus más renegridos monstruos sus laberintos
sus acechos
para caer al filo del día
perturbado, temeroso aún
sin poder comprender la
sólo al silencio me llamo
queda de mí la carne expuesta
la mirada vacía
preguntas sin responder
un sabor amargo arrasándome la boca
un andar cansino sin memoria
huesos, piel
cronos
noche extraña de silencios en el alma
el gato se agazapa en las sombras
la luna busca su mirada
pero de verla, él, sabe que se delata
también yo escondí mis ojos
te di la espalda
me
caballos de cristal
transitan la lluvia
una melodía traslúcida hacen sus cascos al chapotear
vienen retozando, frescos, alegres
como una comparsa en ebullición
vienen allende los
detrás del cristal, otra vez,
la mañana esta fría
hay escarcha
un manto blanco rastrilla el verde faldeo
la luz entra tan fría como la mañana, o más
el humo del cigarro se enreda, como
despierto exhausto
viví solapado entre las colchas y los sueños sin saberme
me pertenecí en la noche o sólo fui otra vez
un extranjero nocturno de visita en mi osamenta?
es mi huella y mi sangre
que conste que estoy vivo
ahí está la bestia
su sed de vivir
mi enorme denuncia:
que me he dejado matar
que hoy me resisto a seguir siendo sólo un cadáver
arden los músculos
siento desgarrarme bajo el omóplato
el ardor llega al pecho
quizás la piel ha dicho basta
quizás el alma quiera salir
y puja y puja
se estará revelando mi
comienzo este cuaderno lleno de distancia
todo late distinto
presiento que mi mundo de pájaros no existe ni esta vida ni lo singular de la muerte/ la que aún no conozco/ no se por qué