ya tu rostro yacía desde el origen
símbolo impreso en la memoria cognitiva de las piedras
-en las que están bajo agua-
era tu rostro beso de agua
tímido beso de arroyo casi dormido
ya la tarde doblada caía vencida sobre la arena
pero los hombres de pie con sus brazos extendidos la contuvieron, agonizaba de sed y melancolía
las mujeres de esos hombres, por lo bajo,
la mañana inagotable
aire fresco
algarabía en los pájaros –sabedores ellos-
impecables árboles vestidos de verde dibujan su sombra
sobre la humedad del pasto
pasto tan verde como sus
si me han de crucificar
que sea en una cruz de pájaros
una cruz que se eleve y eleve
que no me deje a merced de las voraces miradas
ni de las moscas
ni de los filosos juicios
que
vuelvo a reincidir en las palomas blancas, caer sobre esta hoja que soporta mi consciencia, que dispara las preguntas, que soporta mis fracasos (los que no son tal, pero parecen)
me allano a
tengo una quietud amarga
la sombra vuelve y vuelve con llanto
estoy cansado
cansado de empujar en este desierto para ir más allá
ese más allá de ningún lado
¿qué me hace creer que
debajo de esta lluvia que no para
que como una larga lágrima penetra el alma
yazgo empapado de consciencia y silencio
consciencia
pájaros/verdor/ fresco
un
volátil, apenas perceptible, penetro en mis próximas dudas
ya sombra
ya luz
con el mismo frenesí con que detesto la muerte
con que temo la vida
con el mismo ímpetus con que el rayo goza
bajo esta lluvia que no cesa
con el cuerpo mojado
con un frío que no es tal
que cala los hueso
y me empapa el alma
acá
en este lugar
donde el mundo se ha doblado
y la mañana
todo el sol que dispone la tierra
lo ha volcado sobre mi casa
abrí la ventana
y quedaron al desnudo
los montes llenos de mañana
por allá, donde a los pájaros no se les ve las alas
el
se arrodilla la noche sobre mi cabeza
como una alegoría a la pesadilla
están ellos asechando afuera
y dentro: oscuridad, silencio y asfixia
no hay rango cierto que delimite la
de la espalda ni las alas le quitaron
ni del pecho el alma
murió sin ser ángel
murió de mundana muerte
ahogó su olvido en alcohol y agua
fue dejando la vida allá a la distancia
las maderas rotas del piso nada hacían suponer; es más, era lo único cierto o sobre lo que cabría alguna certeza: que estaban rotas, por lo demás todo era dudable; podían o no haber estado ahí
Oh! miseria de los miserables. El hambre , como hacha filosa, parte la tarde con un llanto sin lágrimas; el tajo lo escuchan sólo los chacales.
La miseria no pide permiso, arrebata!
el sol parecía el mismo, el patio de tierra casi igual y en la galería que rodeaba la casa, sólo los troncos secos de las antiguas enredaderas seguían aún aferradas a las columnas
había
quizás ya siendo esperma
en mí se tallaba la memoria del aire
el eso tan enorme, vasto, elemental, solitario
quizás desde ahí vengo detrás del olvido
el estar permanente a pesar mismo
por qué el dolor se hizo carne de mi palabra y la muerte de sus huesos?
por qué dibujé epitafios y vi de la tormenta, pesadilla?
la noche se me hizo acecho y jauría y la neblina fantasmas
hay un dios enfermo en mis entrañas
unas veces soy ángel
otras tantas
mil demonios que arrasan
vomitan fuego mis venas
levito mansamente entre los seres
hiena soy
cordero precoz
pez de