Poezie
Congreso feminista
De \"La voz de la mujer que llevo dentro\" (1990)
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Mediu
Afuera
han quedado las otras.
Llegaron en el viento, invisibles.
Pudorosas,
no desean mostrar sus cuerpos violados.
Tímidamente
ocultan con sus manos sin uñas
los senos mordidos, mutilados,
las espaldas amoratadas por los garrotazos,
los vientres desgarrados por las bayonetas.
Han viajado
desde sus camas de cal y de tierra,
desde lechos de limo y de agua,
desde casas sin calles ni números,
a celebrar con sus hermanas.
Vienen vestidas con encajes de huesos.
Llevan maquillaje de púrpura y de llanto.
Peinan cabellos de gusanos y hormigas.
Las rodea el amargo perfume del olvido.
Gritan
del otro lado de las puertas cerradas:
¡No nos olviden!
¡También queremos entrar en los festejos!
Nuestras carnes,
las carnes de nuestras criaturas,
de nuestros maridos y amantes,
forman a tierra
que pisan con tacones seguros, señoras.
Nuestro aliento,
el aliento de nuestras hijas
arrojadas al mar, incineradas;
los hijos de nuestras hijas
regalados a los buenos burgueses,
vendidos a los extranjeros del norte,
forman el espacio vacío
que llenan de sonidos, señoras.
Nuestros jugos
extraídos en prensas eficaces,
nuestra sangre
derramada en sótanos,
nuestras lágrimas
que no lograron conmover a los verdugos,
forman las burbujas del vino, y la tinta
con que escriben, señoras.
¡No nos olviden!
¡Somos las verdaderas dueñas del festejo!
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