Tengo 29 años, soy accesible, noble, guardo recuerdos, experiencias, momentos. Los momentos tienen valor pero son gratuitos, eso es completamente una bendición.
Carezco de inspiración
para aprovecharme de ti
con palabras de aceite
y aliento de té o azúcar.
Eres diáfana y misteriosa,
multiforme diosa de sol
sin entregar los labios me besas
gozas
Nacer es simple,
morir es trágico.
La vida es regalo de gozo,
la muerte, derrota, estupro.
La vida tiende a la finalidad,
la muerte es el final.
Nacemos con embriaguez de dicha,
morimos
Callado... encallado,
sólo frente a un cuadro vivo
de movimiento y cambio.
Una escena efímera y eterna
irrepetible y singularmente bella
un brusco desgarre en el tiempo.
Una temporada de
En la ventisca de mi mente,
en esas noches intranquilas,
me pregunto si aún existes
e imagino que aún me miras.
Al exhumar palabras llanas,
prevalece un minuto bello
y consumido entre
El poema más triste lo hice para tí,
al leerlo fuerte y mi voz suplicarte,
besó tu desdén y marchitó el aire
El poema más triste lo escribo ahora
me llora la pluma lágrimas negras
mis dedos
Música que hiere la cordura
son sonidos lúgubres que penetran la paz
y aunque sé que son veneno
los bebo agradecido de poder vivir.
Son esos momentos grotescos en soledad,
donde te ves a ti
Entendí que hay notas para escuchar
algunas notas para soñar
y esta noche hablando de ti
me sangré con notas para sufrir
Comprendí que el destino del hombre
nunca puede estar escrito
es
una vida inusual y ligera
dos ojos sobre mi desnudez
tres besos inexactos a la deriva
cuatro pechos en franca retirada
cinco suspiros de calidez inusitada
seis minutos de contemplación
Tus ojos están impresos en mi corazón,
Tu mirada clavada en mi pensamiento
Tus últimas palabras son veneno dulce
Son agua salada, sueño muerto
Tu sonrisa domina mi temple
Tu recuerdo blanco
no quiero que mi verso rime
ni que mi poesía encante
no quiero que mi sangre corra
por mi corazón que llora
no quiero ese amor malherido
que en ti ha nacido
quiero que el viento grite
y
El amor me consideró su amigo,
Yo lo apuñalé
me convertí en asesino
del dios que soñé
lo ataqué por la espalda
y mil lágrimas sangré
por la misma puñalada
que al amor le
La dramática historia de una rosa blanca
Porque fuerte como la muerte es el amor.
Un tanto extraño a la experiencia conciente, mi realidad era un mundo onírico y fatalista. Superando únicamente